Dejar elegir a nuestros hijos

Toma de decisiones

Érase una vez…

“Érase una vez… una niña de unos 5 años (más o menos) que disfrutaba del fin de semana con su mamá y su papá. Iban paseando por una gran avenida con muchas tiendecitas y decidieron entrar en una que vendía cositas muy bonitas para Martina.

El papá cogió y le dijo “Te dejo que escojas una cosita Martina, pero solo una. ¿Vale? La niña asintió y echó a correr. Llegó delante de una estantería llena de huevos, unos huevos que si los metías en agua eclosionaban y nacían dinosaurios, tortugas, dragones, unicornios, …

– ¡Este! ¡este! – gritaba Martina emocionada dándole a su padre el huevo azul del que nacería alguna especie marítima.

-¿Estás segura? Mira que no tiene por qué salirte la tortuga, puede ser también la ballena y esa no es tan bonita.

-¡No me importa! ¡Me gusta ese huevo!- dijo cogiéndolo de nuevo.

-¿Martina, segura? A mi me gusta más el huevo de unicornio. Mira te puede salir un unicornio rosa o uno azul, pero los dos son muy bonitos.

-¡Que no papá, que me gusta este!

-Tu verás. Después te saldrá alguno que no te guste y no jugarás con él. Y si ocurre eso ya te aviso que para la próxima no te compraré nada.


Mis experiencias

He sido dependienta unos cuantos años y tengo infinidad de anécdotas que podría narrar. Algunas muy divertidas y otras … pues no tanto. Algunas que es muy improbable que ocurran de nuevo y otras que para mi sorpresa se repiten más de lo que me gustaría.. como esta que os acabo de contar.

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Muchas veces he tenido que morderme la lengua para no decirles ‘¡Déjal@ escoger, es solo un juguete!’ Creo que no somos conscientes de la importancia de que l@s niñ@s tomen decisiones desde pequeñ@s.

¿Qué ocurre si no dejamos que escojan por sí mism@s ni un simple juguete? Dañamos su capacidad de decidir y hacemos que sean personitas inseguras, que van a necesitar siempre nuestra aprobación. Las hacemos dependientes y dudarán siempre a la hora de tomar una decisión.


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Tareas en casa

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Toma de decisiones

¿Qué ocurre si no dejamos que nuestros hij@s escojan por sí mism@s ni un simple juguete?

No me avergüences Mamá

Ha llegado la hora de ponernos en la piel de nuestr@s hij@s y poner en marcha eso que llaman conciencia emocional para evitar dañarl@s con nuestras palabras. ¿Te animas?

Preséntate (entrada de muestra)

Esto es una entrada de muestra, originalmente publicada como parte de Blogging University. Regístrate en uno de nuestros diez programas y empieza tu blog con buen pie. Hoy vas a publicar una entrada. No te preocupes por el aspecto de tu blog. Tampoco te preocupes si todavía no le has puesto un nombre o si…

problemas derivados por la humillación

No me avergüences Mamá

Érase una vez…

“Un joven estudiante que salía de la clase de repaso seguido de su profesor y dos compañeras más. Fuera de la academia lo esperaba su madre apoyada a un árbol.
– ¡Qué! ¿¡Ya has conseguido hacer algo con éste!? – le dijo la madre al profesor señalando con la cabeza a su hijo. El profesor sonrió y se acercó a ella. El joven al oír a su madre agachó la cabeza para que no notaran que se había sonrojado. La madre continuó – No hay manera de que haga algo bien. No paro de decirle que debe esforzarse.. que los estudios son importantes y que se arrepentirá si no estudia … pero ya te digo que solo le falta suspender plástica. Si sigue así no va a conseguir nada en la vida.


Las chicas que estaban a un lado comenzaron a reírse. El chico se encogió, apretó fuerte los brazos contra él, metió sus manos en los bolsillos y agachó aún más la cabeza. No sabía dónde meterse..


– Realmente creo que pone mucho de su parte – contestó el profesor intentando dar un giro a la conversación – es muy buen chico y , en realidad, tiene muchas habilidades- Pero el chico ya no escuchaba lo que decía su profesor, parecía absorto en sus pensamientos.. oyendo, tal vez, su propia voz interior repetirle ‘No vales nada’.”


Hazte preguntas

Este pequeño relato es parte de una conversación que yo misma presencié mientras esperaba el autobús. Conversaciones de este tipo ocurren todos los días y no les damos la importancia que merecen… Me pongo por un momento en la piel de ese adolescente y pienso que debió sentirse avergonzado y humillado… tal vez se sintió triste… ¿Se sentiría también invisible? En ningún momento llegó a participar en la conversación..

Es posible que aún hoy siga sintiendo que no tiene el apoyo de su familia… que se sienta tonto y que no vale para nada. Pasadas las horas y los días su madre habrá olvidado ya esa conversación banal, pero él seguramente no… A él esa conversación le influirá directa o indirectamente y más si se repite en otras ocasiones. Influirá en su motivación, en su concentración, en su autoestima y podría mermar la seguridad que tiene en sí mismo.

Las consecuencias de la humillacion - Niño humillado


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Como último apunte me gustaría añadir que esta anécdota ocurrió con una madre y su hijo, pero diariamente sucede lo mismo entre padres e hij@s y/o entre docentes y su alumnado.

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